Ficcion o realidad?
Ustedes me dicen...... Seguiremos informando!
"Hay suenos que generan deseos y deseos que pueden desencadenar pecados. A veces, nos enganamos al pensar que esos pecados son indefensos y hasta inocentes. Pero, imaginar todas las cosas que imagino con él en la biblioteca del cuarto piso es sin duda un pecado nada inocente, imaginar que soy yo el motivo de sus noches en vela abrazando a su almohada soñando que soy yo entre sus brazos, tampoco es un pecadillo, por que en ese mismo momento estoy yo imaginando que estoy en sus brazos y no su almohada, imagino que al día siguiente recibiré una llamada a mi oficina y que es él al otro lado del teléfono, que por motivos de trabajo me dice que necesitamos vernos, que es urgente, que aspectos importantes del negocio dependen de esa reunión. Así que agendo la cita, llegará aquí en media hora, dejo todo lo que estoy haciendo, aviso que no estaré disponible por un largo rato, apago mi teléfono celular y bloqueo mi computadora. Tomo aire, exhalo. Mientras tomo un cuaderno para apuntar cada uno de los detalles que tratemos en nuestra importante reunión siento que el corazón se me acelera, tomo aire de nuevo, lo mantengo unos segundos, mi corazón se agita y mi siento mi estomago encogerse, exhalo. Pienso y me digo a mi misma si esto que siento en mi interior son nervios o si es emoción. No, no puede ser emoción, es una reunión importante, sacudo mi cabeza y alejo el pensamiento que trató de iniciar un pecado en mi mente.
Tomo un lápiz y mi termo de agua, salgo de mi oficina, tratando de respirar lento, tomo aire despacio y grande, lo mantengo por un rato y lo vuelvo a soltar, me concentro en mi respiración mientras lleno el termo de agua fresca, trato de alejar estos pensamientos que me invaden cuando siento que estaré cerca de él. Sonrío a las personas que voy pasando a medida que camino por el pasillo, doy los buenos días a la gente que espera en la recepción, aprieto el botón para llamar el ascensor, miro con ansias los números que se van iluminando y apagando que indican que el ascensor viene hacia mi, que es menor la distancia que nos separa. Logré normalizar el ritmo de mi corazón y mientras ingreso al ascensor y aprieto el cuarto piso me pregunto si estará solo o si hay más personas allí, deduzco, por la naturaleza de la reunión, que estarán más personas presentes lo cual de cierta forma en vez de tranquilizarme, me frustra pues a pesar de saber que es el trabajo lo que nos une y nos unirá siempre, quería tener la dicha de ser la única de disfrutar de su voz y su presencia.
3, 4… se oye un timbre y se abren las puertas, camino por el pasillo, silencio, no se escuchan voces, ¿Estará solo?, sigo caminado, abro la puerta de la sala de conferencias ya con la respiración un poco mas agitada por la expectativa de lo que encontraré al entrar. Para mi sorpresa, esta allí, computador enfrente, lápiz y papel para dibujar ideas inmediatas, celular en mano con una conversación activa. Sonrio al ver que solo estamos los dos.
Sonríe al verme y me invita a sentarme con un gesto, en un susurro me dice que le de un minuto para finalizar esta conversación. Sonríe de nuevo y tal como aquella primera vez, esa sonrisa logra cautivarme. Tomo un poco de agua para calmar la emoción, aún no estoy segura si estamos solos o si esta haciendo tiempo para que lleguen los demás. Pienso entre los latidos de mi corazón que quizás este usando el teléfono para disfrazar los nervios y eliminar cualquier interacción entre nosotros mientras esperamos.
Pasó el famoso minuto y terminó la conversación, puso a un lado el celular, lo volvió a tomar y sin mirarme preguntó como estaba todo, lo cual inició una pequeña conversación banal sobre algunos detalles del trabajo. A la vez, programaba su celular para que no sonara, para que no interrumpiera y cuando estaba en el proceso de colocarlo en silencio, vi con sorpresa como decidía apagarlo de una vez y así evitar cualquier tipo de distracción. Fue aún más extraño verlo poner se aparto a un lado y de allí en adelante no prestarle más atención, ahora toda su atención y su mirada, su hermosa mirada, era exclusivamente para mí. Me quede prendida en esa mirada, él volvió a sonreír y yo devolví la sonrisa, sentí que se me salía el corazón del pecho y que el ritmo de mi respiración subía rápidamente.
Me dedique a estudiarlo, a disfrutar cada uno de sus detalles, a grabar en mi mente cada pieza que compone este momento. Cerró su computador y lo colocó a un lado, es extraño que no lo use en una reunión de trabajo. Se puso de pie y caminó hasta la puerta en silencio para cerciorase que estuviese cerrada, era como si no quisiera sorpresas ni interrupciones. Comenzó entonces mi corazón a acelerase y mi estomago a encogerse hasta casi dejar de existir.
Caminó hacia mí y tomó la silla que estaba a mi lado. Gire para estar frente a él, lo noté nervioso, emocionado, asustado, la misma mezcla de sensaciones que se estaban desatando dentro de mi. Su mano acarició mi rostro, su mirada fijada en la mía y de pronto sus labios sobre los míos, amarrándose en un beso inesperado que había sido tan anhelado. Y al descubrirle los labios, con ese beso sorpresivo, supe de una vida que estaba donde yo no podía encontrarla, supe descifrar el misterio que esconde su mirada.
Quizás en este momento él esté pensando en alguna escena similar conmigo a la vez que yo recreo nuestro inexistente primer beso. Quizás ya se haya dormido pensando en muchas cosas más en las que yo ni esté presente.
Pero no puedo evitar recordarme de anoche, de nuestra reunion en la biblioteca cuando llego a mi oficina al día siguiente, veo el ascensor e imagino tantas emociones aun están allí guardadas, tantos minutos de emoción mientras subía anoche en mi imaginación hacia ese beso. Me sonrío y sigo caminando, sé que lo mejor esta aún por venir. “Buenos días” voy coreando por el pasillo, con las mas espectacular de mis sonrisas, a medida que camino hacia mi oficina, la cual para llegar, debo pasar frente a su puerta y corear un bellísimo “Muy buen día” al verlo.
Y tal como quería, levantó la mirada para verme y responder mi saludo, tal como lo imagine esta mañana cuando escogía el atuendo perfecto, no le quedó otro remedio que dejar su mirada fija en mí mientras seguía mi camino, molesto pues por la distancia no podía disfrutar de mi aroma, el cual fue cuidadosamente escogido y aplicado para permanecer en mi piel hasta que decidiera besarla.
Yo no sé será cierto, no me ha demostrado mucho mas, no sé nada más que esas tímidas miradas y las pícaras sonrisas, pero algo me dice que detrás de esa fechada de seriedad, de esa cordura, el quisiera tomar el teléfono celular esta mañana y enviarme el mas pícaro de los mensajes, en donde diría que soy una bandida por caminar de esa forma al pasar frente a él, por llevar esa falda de esa forma y por sonreír de la forma que lo vuelve loco.
Se que es terrible callar cuando se quiere gritar, gritar al mundo, gritar a la vida, gritarme a mi a través del pasillo “Hermosa, ven que quiero comerte a besos”. No tiene idea como quisiera recibir ese llamado, como quisiera esta mañana llegar a mi escritorio y sentir que en mi teléfono celular llega un mensaje inesperado que me roba una gran sonrisa. Tomaría el teléfono giraría la mirada para buscar las palabras exactas con las que quisiera responderte.
Me decido. Escribo lo que quiero responderle y espero el efecto. Él decide que hoy es el día en que quiere demostrarme que puede ser menos serio, que puede gritar, que esta dispuesto a expresarse sin importarle el mundo y bailar como si nadie lo estuviese viendo y que esta dispuesto a repetir muchas veces ese beso de anoche. Pasamos el día entre esperanzas y mensajes que se quedan en el teclado, entre sonrisas llenas de picardía y un magnetismo inminente cada vez que nos imaginamos. Me cuesta un mundo concentrarme en las cosas que debo hacer mientras va pasando el día. De a ratos me sorprendo a mi misma viendo fijamente la pantalla del computador sin pulsar siquiera una letra en el teclado…"